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Rare CUBA 1943 Senador SALVADOR GARCIA AGUERO Villaclar
Contribucion a la Memoria de EDUARDO MACHADO y GOMEZ...
Category:   Collectibles / Paper / Documents / 1940-59
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End Time: 10/17/2008
Location: Palm Springs, CA
Description

Rare Authentic & OriginalCUBA 1943 Senador SALVADOR GARCIA AGUERODatos biográficos: En el curso escolar 1918-19 se fundó la sociedad infantil Fraternidad, de la cual fue presidente y por esa época en una velada celebrada en dicha sociedad tuvo la comisión de entregar a José Manuel Poveda el Diploma de Director de Honor. Se inició en 1923 como orador en un mitin estudiantil convocado por Mella en el Patio de los Laureles de la Universidad de La Habana. Tras graduarse en la Escuela Normal para Maestros de La Habana, en 1925 ganó por oposición un aula para ejercer su profesión. En 1927, siendo profesor, costeó el ingreso del alumno Marcelino Arozarena en este plantel. Cultivó la poesía desde sus años de estudiante, sintiendo gran admiración por Poveda, quien visitaba a su padre. Buena parte de su producción poética, entre los años 1927 y 1930, fue publicada en la página del Diario de la Marina "Ideales de una raza" a cargo del ingeniero y periodista Gustavo E. Urrutia. Aunque no participó en la huelga de maestros en 1931, sí apareció su firma en el manifiesto-protesta que publicara El Mundo en su primera página el 1º de enero de 1933. Este mismo año, fue miembro representante de la Sociedad Adelante constituida por un grupo de estudiantes progresistas negros, en el Comité por los Derechos del Negro, integrado por delegados de otras sociedades y sindicatos. Su fama de orador se acrecentó en 1934 y fue invitado como tribuno a las veladas en honor de Antonio Maceo. Fue fundador y vicepresidente de la Hermandad de los Jóvenes Cubanos (1936) y de su órgano Juventud (1937). Asistió a la Primera Conferencia de esta sociedad en el Ateneo y dada su relevancia socio-política fue invitado, entre otros, al IV Congreso de la Juventud Americana en Milwaukee, (EEUU). Allí se ocupó de las ponencias referidas a las libertades democráticas y a la paz. A su regreso participó en un acto ofrecido en el Anfiteatro Municipal de La Habana, en donde expuso las experiencias del evento y extendió su visita a las provincias orientales en donde sus informes contaron con una cálida acogida. Dio una conferencia en Santiago, sobre el poeta negro Juan Francisco Manzano. En 1937 el Partido Comunista y el Bloque-Revolucionario Popular, que encabezaba García Agüero, sostuvieron una fuerte campaña por la amnistía de los presos políticos que abarrotaban las cárceles. En 1938 ingresó, en el Partido Unión Revolucionaria y al reorganizarse este ocupó el cargo de presidente y Juan Marinello de vicepresidente En 1938 se efectuó la Convención Nacional de Sociedades Cubanas de la Raza de Color, en la que fue elegido miembro del ejecutivo nacional y vicepresidente de la Federación Provincial de La Habana. Junto a Lázaro Peña desfiló el 1º de mayo de este año y al finalizar dio un discurso en el Cementerio de Colón frente a la tumba de Rubén Martínez Villena. Se trasladó a Europa para asistir al Congreso Mundial por la Paz (1938) en París, después visitó España y recibió un sencillo homenaje y, finalmente, se integró al 2º Congreso Mundial de la Juventud en el Vassar College, en Poughkeesie, Estados Unidos. Entre 1937 y 1938 fue fundador del Instituto Popular del Aire y disertó sobre la "Presencia africana en la música nacional", "Martí creador" y "Lorenzo Meléndez: el negro en la educación cubana". Ejerció como maestro durante 14 años y luchó tenazmente por el sueldo del maestro público de enseñanza primaria. En 1938 se le prohibió continuar dando clases pues las leyes impedían que un maestro fuese legislador de la república. Ocupó responsabilidades como tesorero de la Sociedad de Estudios Afrocubanos y como vicepresidente de la Asociación Nacional contra las discriminaciones racistas. Fue miembro activo y destacado de los movimientos de solidaridad internacionalista de los años treinta a favor de los pueblos abisinio, chino, español y soviético. Como delegado asistió a la Asamblea Constituyente del '40 y más tarde fue elegido presidente líder del Comité Parlamentario del partido Unión Revolucionaria Comunista, y al pasar a ser éste, Partido Socialista Popular fue designado 2º vicepresidente del ejecutivo junto a Marinello y Blas Roca. "Maceo, cifra y carácter de la revolución cubana" fue el discurso que ofreció en la velada del 7 de diciembre de 1941 en la sesión de la Cámara de Representantes. Asistió como delegado al Congreso de la Confederación Americana del Magisterio (México, 1946) y, en 1952, al Congreso de los Pueblos por la Paz, en Viena. Fungió como socio colaborador de la Sociedad Cubana de Estudios Históricos e Internacionales, e impartió conferencias en diversas instituciones culturales. En 1944 fue designado director de noticiero de la emisora Mil Diez. Textos suyos han sido publicados en El Mundo, Bohemia, Mediodía, Adelante, Hoy, Estudios Afrocubanos y fue miembro de la redacción de La Palabra, primer diario legal editado por el Partido Marxista-leninista, y Resumen. Estuvo presente en la toma de posesión de la presidencia de la República de Guatemala (1951), por Jacobo Arbenz. En 1960 el Gobierno Revolucionario lo nombró embajador en la República de Guinea y, posteriormente, en 1962, en la República Popular de Bulgaria, donde falleció.Adis Barrio TosarVillaclaraContribucion de $10 a la Memoria del Insigne Patriota y MartirEDUARDO MACHADO y GOMEZ Normal 0 MicrosoftInternetExplorer4 st1\:*{behavior:url(#ieooui) } /* Style Definitions */ table.MsoNormalTable {mso-style-name:"Table Normal"; mso-tstyle-rowband-size:0; mso-tstyle-colband-size:0; mso-style-noshow:yes; mso-style-parent:""; mso-padding-alt:0in 5.4pt 0in 5.4pt; mso-para-margin:0in; mso-para-margin-bottom:.0001pt; mso-pagination:widow-orphan; font-size:10.0pt; font-family:"Times New Roman";} El olvidado legislador errante: Eduardo Machado y Gómez (1838-1875) Por: Jorge Luis Machado Jiménez Si algo no ha faltado en nuestra historia son los hombres sabios, esos que unen a una vasta cultura, la pasión por la libertad y la justicia. Es una lástima que a veces en nuestra historia se sobreponga el ángulo militar de los próceres y se deje de lado su parte humanística. Una de estas figuras, hoy casi inexplicablemente olvidada por la historia "oficial" dentro de la isla, a pesar de su importante papel entre los protagonistas de la "Guerra de los Diez Años", es Eduardo Machado y Gómez, el joven villaclareño que con 30 años abandonó un promisorio futuro en el campo intelectual para lanzarse a la lucha independentista.  Nacido el 20 de octubre de 1838 en Santa Clara, entonces aún una pequeña villa, con apenas siglo y medio de existencia, pero con una turbulenta historia que ya había dotado a Cuba con una de las crónicas más extrañas y pintorescas, con piratas y demonios incluidos, que ya quisieran para sus muchas ciudades de este lado del charco, asunto al que no pudo evitar Don Fernando Ortiz dedicar uno de sus libros fundamentales: "Historia de una pelea cubana contra los demonios". Allí, en su Villaclara, cursó las primeras letras, en la academia que dirigía en la villa, el poeta y periodista Eligio Eulogio Capiró. En su pueblo natal creció, bajo el influjo de la bullente vida cultural inspirada por su maestro, fundador y director del periódico "La Alborada", uno de los primeros y atrevidos intentos de periodismo de altos vuelos en la entonces pequeña villa, pero con pretensiones de gran ciudad. Al mismo tiempo tuvo la oportunidad el joven Eduardo de conocer a los otros dos hombres que marcarían la historia cultural y política de la villa en esa época: Manuel Dionisio González, escritor y periodista, autor de una interesantísima "Historia de Santa Clara", y Miguel Jerónimo Gutiérrez, poeta y futuro rebelde en la Guerra Independentista. Hombres todos cultos y preocupados por promover la cultura y el arte en el suelo donde nacieron, al mismo tiempo que con inquietudes separatistas y ferviente espíritu anti-colonial. Ya en época era el corazón de la isla un hervidero de conspiradores donde se anunciaba un manantial inagotable de próceres y hombres públicos que llenarían para bien o para mal la historia independentista y republicana. En estos lares, tan dados desde siempre al debate político, se nutriría el espíritu de este adolescente suspicaz, de esta propensión al análisis y enjuiciamiento de las cuestiones públicas. Con 20 años parte Eduardo Machado lleno de entusiasmo a Boston, E.U.A., de donde saldrá más tarde ingeniero civil y tenedor de libros. Aquí comenzará un amplio periplo por zonas de Estados Unidos, que luego continuará en el viejo continente, donde después de una obligada parada en España se lanzará en un atrevido itinerario a través de Inglaterra, Francia, Italia y Prusia, terminando en la mismísima Rusia con una permanencia en Moscú y San Petersburgo. Aquí y allá conoció políticos, hombres de ciencia y de negocios, artistas y gentes de todo tipo. Eran tiempos de inquietud para Europa, fresca aún la Guerra de Crimea en la que Francia e Inglaterra del lado de Turquía habían enfrentando a Rusia. Por otra parte la corta guerra franco-prusiana y el nacimiento del Reino de Italia en 1861 hacía que se presentara todo un complejo panorama de inquietud política, que sazonado con los ecos de los movimientos sociales-revolucionarios que en 1848 habían convulsionado el continente, no podían menos que impresionar profundamente al joven Eduardo, en el que ardía la llama de un apasionamiento idealista. En los viajes por Europa completaron la ya basta erudición de aquella mente inquieta a la que nunca nada pudo quedar ajeno. Las literaturas inglesa, francesa y alemana, que llegó a conocer a fondo y el estudio de varias lenguas europeas, incluyendo el hebreo y el ruso, se fueron sumando uno tras otro a su erudición.  Escritor de prosa clara y atrevida, sorprende gratamente a la Sociedad Abolicionista Inglesa, con su libro "Cuba y la Emancipación de sus esclavos" que este publicará en Londres, al mismo tiempo que su traducción alemana aparce en Leipzig. Es el año 1864.  Incansable, se mueve de capital en capital, divulgando el drama de Cuba y sus no disimuladas ideas independentistas. En Alemania publica la obra "Plácido, Dichter und Martyrer" (Plácido, poeta y mártir), originalmente en idioma alemán y luego traducida casi inmediatamente al francés y más tarde al castellano. Esta obra es el sentido homenaje al joven poeta mulato Gabriel de la Concepción Valdés, "Plácido" que había muerto en el cadalso víctima de la barbarie colonial, acusado de participar en una conspiración contra la autoridad española en la isla.  Dedica parte de su tiempo a hacer alguna traducción del francés, movido indudablemente por el deseo de contribuir a la difusión de obras que estimaría útiles, pues la fortuna familiar no le exigía dedicarse a ello por necesidad económica.  En 1865 ya está de regreso en Santa Clara, a donde llega, saturado de cultura y ávido de realizar numerosos proyectos en beneficio de la villa. Allí funda el periódico "La Época", al que califica como "político, literario, agrícola y económico". Durante 3 años "La Época" será un importante vehículo cultural informativo en el centro de la Isla, para una villa que en 1867 recibirá el título de ciudad y que ya comienza a perfilarse como lo que será más tarde: un importante centro cultural y cuna de innumerables hombres de letras, artistas y políticos.  En Santa Clara, Machado integrará la Junta Revolucionaria de las Villas, en vísperas de que estalle el levantamiento independentista, como efectivamente ocurre, el 10 de octubre de 1868, encabezado por Carlos Manuel de Céspedes. Casi inmediatamente se une a la lucha siguiendo sus ideales, en el Alzamiento de las 5 Villas en el Potrero "El Cafetal", cerca de Manicaragua, con 6,000 hombres armados de machetes. Allí en asamblea popular es elegido miembro de la Junta de Gobierno de las Villas junto a Arcadio García, Tranquilino Valdés, Antonio Lorda y el poeta Miguel Gerónimo Gutiérrez, para partir con una escolta de rifleros a las órdenes de Carlos Roloff a Camagüey y unirse a los contingentes de la rebelión. El 10 de abril de 1869 se reúne en Guáimaro (Camagüey) 1a Asamblea Constituyente. Allí está Eduardo Machado como representante de su región junto a los otros catorce en la histórica cita: Carlos Manuel de Céspedes, José Ma. Izaguirre, Miguel Betancourt, Antonio Aledf, León Rodríguez, Salvador Cisneros Betancourt. Antonio Zembrana, Honorato del Castillo, Ignacio Agramonte, Miguel Gerónimo Gutiérrez, Antonio Lorda, Tranquilina Valdés y Arcadio García.  En los días 10, 11 y 12 de abril se aprueban consecutivamente: La Primera Constitución de la República en Armas, se reconoce como símbolo a la bandera de Narciso López a propuesta del propio Machado y se elige para presidente a Carlos Manuel de Céspedes y a Francisco Vicente Aguilera y Salvador Cisneros Betancourt para vice-presidente y presidente de la Cámara respectivamente.  A partir de entonces siguen los duros años de la guerra en los que Machado no ceja un momento de trabajar para la República en Armas, en cuya dirección ocupa diferentes cargos: Diputado, vice-secretario, secretario y presidente interino de la Cámara de Representantes. Se destaca casi siempre por su sentido de la justicia y su valor que hubo de demostrarlo frente a las tropas españolas. Su "Diario de Campaña" ha quedado desgraciadamente inédito hasta hoy. Escamoteándose así una importantísima fuente documental para la historia de la primera Guerra de Independencia.  E1 joven Eduardo Machado, que en su día recorriera las capitales europeas asombrando con su erudición y anunciándose con un futuro promisorio como político y escritor, encontró finalmente una trágica muerte en el combate de Arroyo Colorado (Camagüey), donde luego de resistir valientemente un ataque, fue gravemente herido y luego salvajemente rematado por la tropa española. Era el 16 de octubre de 1877, a sólo cuatro días de que cumpliera los 39 años. Apagábase con él una vida prometedora en las letras y en la política, un intelectual y erudito políglota que dejó de lado la posibilidad de una exitosa vida académica para poner en primer plano sus ideales de justicia y libertad para la patria sojuzgada.  En esta escueta reseña sobre su vida, sólo intento sacar del injusto olvido la figura de este joven intelectual villaclareño que puso su bastísima cultura al servicio de la patria que nacía bajo el incierto signo de una guerra desoladora y que al mismo tiempo fue uno de esos precursores en eso de atraer la buena voluntad de Europa para la causa de la justicia en Cuba. Un ejemplo más que actual, para aquellos que hoy estamos desperdigados por el mundo y que como en esa época tenemos de nueva la obligación de levantar la voz para denunciar a un tirano y de atraer voluntades en todo el mundo para salvar y recuperar nuestro suelo. El ejemplo de Machado debe servir para que aquellos que flaquean en el exilio, cuando sienten que son humillados y calumniados, cuando les den las espaldas, cuando aquellos que debían tendernos las manos hacen lo posible e imposible por asfixiarnos, entonces reconocer que nada debemos esperar sino de nuestras propias posibilidades y que nuestro camino y posibilidad es hacer todo por tener de nuevo bajo nuestros pies un suelo nuestro, pero con dignidad y libertad. Entonces, sí, hermanos, ¡Otro gallo cantará!

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